Las charlas de José Allamano a los misioneros y misioneras. Las charlas formativas que José Allamano tenía cada domingo con los misioneros y las misioneras por separado, son una fuente inagotable de la que se pueden extraer una espiritualidad y una pedagogía misioneras de gran importancia. Por la espontaneidad y la sencillez con que fueron realizadas, estas charlas son consideradas más bien conversaciones espirituales que un padre realiza con sus hijos e hijas para prepararlos ante su futura misión. De las mismas se conservan 16 cuadernos de 552 páginas, escritas de puño letra por José Allamano y que él mismo legara a sus dos Institutos.

Al entregárselos al maestro de novicios, el p. José Nepote, dijo: "Estos Manuscritos de las Charlas contienen mis verdaderos pensamientos". Mientras José Allamano hablaba, los jóvenes misioneros y misioneras se preocuparon por tomar nota cuidadosamente, logrando transcribir casi en forma literal sus palabras, tal cual fluían de la viva voz del Fundador. José Allamano sabía de la existencia de estas transcripciones y las permitió con comprensión paterna, comentando: "Contienen la substancia, ya que les hablo espontáneamente".

Es bello recordar el interés que los jóvenes misioneros y misioneras demostraban hacia las charlas del Fundador. El encuentro de los domingos se había convertido en el evento formativo por excelencia. José Allamano, como padre, se encontraba con sus hijos e hijas, todos jóvenes, que lo conocían y amaban. Los encuentros se realizaban con el espíritu de familia que reinaba en el Instituto. Por eso lo esperaban, esperaban sus palabras, las charlas les resultaban demasiado breves, nadie se aburría. Esta no es una descripción idílica, sino la síntesis de muchos testimonios que demuestran el clima que se había creado en la comunidad cuando él los visitaba los domingos por la tarde. He aquí algunos de ellos: "Los domingos los dedicaba exclusivamente a sus hijos. Sus charlas no eran ni catedráticas ni rígidas, sino que era el Padre que, sentado en medio de sus hijos, a quienes quería cerca suyo, especialmente a los hermanos, nos hablaba espontáneamente. Eran consejos dichos casi al oído, pero que nos quedaban impresos en el alma y nos empapaban de su espíritu" (hno. Benito Falda); "Su celo por nuestra formación y santificación se manifestaba sobretodo en las maravillosas charlas del domingo. Llegaba sonriente, se sentaba, sacaba un pequeño papel, y nosotros nos quedábamos encantados ante sus palabras. ¡Cuánto anhelábamos esos momentos, que para nosotros eran demasiado breves" (p. Vicente Dolza); "Periódicamente venía al Instituto a darnos consejos, siempre prácticos y paternos. Nos hablaba con mucha sencillez, claridad y profundidad. No dudaba en hablar de sí mismo cuando quería que nos comportáramos como lo habría hecho él mismo en circunstancias similares …" (hna. Margarita Demaria); "A veces venía para la charla del domingo, aun cuando la hemicránea todavía no había desaparecido del todo y nos daba pena, porque se veía claramente cuánto sufría" (hna. Miguelita Abbà).

Las palabras de José Allamano transmitidas a los que estaban lejos. Una forma de apreciar el pensamiento del Fundador, ya durante su vida, fue el de comunicar sus valiosas palabras a los que estaban lejos. Los alumnos de Turín cada tanto mandaban las transcripciones de las charlas a los hermanos que estaban en África y, durante la guerra, también a los que realizaban el servicio militar. La revista interna de los misioneros, llamada "Da Casa Madre"[1], ya desde su primer número de mayo de 1918, comenzó con una sección titulada "La palabra del Padre". Al principio el mismo Allamano escribía una breve carta a sus hijos cercanos y lejanos. En medio de la primera guerra mundial, la palabra del Padre se dirigía sobre todo a los hijos que estaban bajo las armas. No había pasado un año aún cuando esta sección dejó de existir, pero la palabra y el recuerdo del Fundador, en todos los números de la revista, siempre fueron abundantes. Desde noviembre de 1921, "Da Casa Madre", que antes era mimeografeado, empezó a salir impreso. A partir de ese momento, la sección "La palabra del Padre" reapareció con pasajes de las charlas de los domingos. Después de la muerte de José Allamano, adquirió un significado "especial" convirtiéndose en un punto de referencia al que todos recurrían espontáneamente y con frecuencia. En el segundo número de 1926 la sección fue introducida con las siguientes delicadas palabras: "Nuestro muy venerado Padre y Fundador ya no está entre nosotros, es verdad: en el cielo ahora goza de la merecida recompensa de sus buenas obras; sin embargo, creemos hacer algo que agradará a todos los hermanos al referir algunos pasajes de aquellas queridas y anheladas conferencias que venía a darnos los domingos por la tarde. En la familiaridad de sus palabras sencillas, pero profundas y oportunas para nosotros, para nuestras necesidades, se sentirá de nuevo el eco de su voz con su natural acento e inflexión, que nos hacen revivir tantas horas bellas pasadas con Él, y nos bendecirá una vez más con la misma efusión del corazón con la que entonces paternalmente nos bendecía".

Aproximadamente lo mismo sucedió en el Instituto de las misioneras, que enviaban las copias de las charlas del Padre a las hermanas presentes en las misiones a través de un breve periódico, llamado "Alle sorelle d'Oltremare, Filo d'oro, Supplemento del Da Casa Madre". [2]

Las transcripciones de sus charlas. Tanto los misioneros como las misioneras siempre demostraron tener una profunda veneración por las enseñanzas del Fundador, apreciándolo mucho en el ámbito de la formación, sobre todo a favor de los jóvenes. De las charlas manuscritas y de las transcripciones verbales se realizaron varias transcripciones taquigráficas. Además de las que se realizaron con motivo de la causa de canonización, las principales transcripciones de las charlas a los misioneros son dos: La primera es la que estuvo a cargo del p. Chiomio en 1938, directamente de los escritos autógrafos. Esta obra fue más tarde controlada por otros misioneros, que garantizaron su autenticidad. En el prefacio, el p. Chiomio escribe: "La finalidad fue rendirle homenaje filial al Padre de nuestra pequeña obra, iniciada y llevada a término con el objetivo exacto de contrarrestar y preservar de los daños que produce el tiempo y otros peligros, como los incendios, etc., este insustituible Tesoro que contiene las enseñanzas de la Fundación ne pereant scripta Patris [para que los escritos del padre no se perdieran]".

La segunda transcripción de las conferencias del Fundador es la que estuvo a cargo del p. José Gallea, en ocho volúmenes, entre los años 1947-1966. El criterio observado fue el de fusionar en un solo texto los manuscritos de José Allamano con las transcripciones de sus discípulos. La obra fue realizada con verdadero amor de hijo. En el ámbito de las misioneras, de las 506 charlas conservadas, se realizó una primera edición mecanografiada en dos volúmenes en 1944, en preparación al proceso de beatificación del Fundador.

Síntesis de las enseñanzas de José Allamano. Finalmente el p. Lorenzo Sales, uno de los primeros misioneros que conoció muy de cerca a José Allamano, por expreso pedido de sus superiores se ocupó de una edición de las charlas, que se convirtió en la versión oficial, publicada en dos volúmenes impresos en 1949, con el título "La Doctrina Espiritual". En 1962 fue realizada una segunda edición, con el título actual de "La Vida Espiritual", en un único volúmen de 898 páginas.

Según sus mismas palabras, en la obra del p. Sales se encuentran las enseñanzas de José Allamano en su conjunto, expresadas con sus mismas palabras. Los temas están presentados según un orden lógico, uniendo lo que el Fundador escribió en sus apuntes y lo que luego dijo de viva voz sobre un determinado argumento, en diferentes circunstancias y momentos. Como la obra fue realizada por los misioneros, todo el discurso fue expresado en género masculino, aun cuando las expresiones habían sido dirigidas a las hermanas. De la lectura de las páginas de "La Vida Espiritual" emerge en forma evidente el objetivo que José Allamano se había propuesto con sus charlas de los domingos: acompañar de cerca de sus discípulos y discípulas durante su preparación misionera y transmitirles su espíritu. El resultado es un valioso tratado de espiritualidad y pedagogía misionera, que conservó intacta su validez hasta el día de hoy. De hecho, estos consejos fueron inspirados, ante todo, por la Palabra de Dios; luego fueron abundantemente enriquecidos por el pensamiento de los Padres de la Iglesia, las enseñanzas de muchos santos y una sana doctrina teológica; por último, fueron completados y actualizados a partir de su experiencia de vida.

La publicación del texto integral de las charlas. Más tarde, durante los años '80, en los dos Institutos surgió la necesidad de acercarse al Fundador en las mismas condiciones en que lo hicieron los primeros misioneros y misioneras, leyendo las conferencias como él mismo las había preparado y pronunciado domingo a domingo y año tras año, desde 1902 hasta 1925. De este modo fue creciendo la necesidad de revivir, también hoy, el mismo clima de los orígenes. Para responder a esta sensibilidad, las conferencias de los misioneros, acompañadas por un índice analítico, fueron publicadas en 1981, a cargo del p. Igino Tubaldo, en tres volúmenes de 2288 páginas en total. Las conferencias a las misioneras, también acompañadas por un índice analítico, fueron publicadas en 1984, a cargo del departamento histórico del Instituto, en tres volúmenes con un total de 1777 páginas. En ambas publicaciones, para la mayor parte de las conferencias, primero fue colocado el manuscrito de José Allamano y luego la transcripción de lo que dijo.

Los Misioneros y las Misioneras de la Consolata agradecen a su Padre por este inestimable don. Tanto los volúmenes de las conferencias como el de la "Vida Espiritual" siguen siendo un punto de referencia de indiscutible valor, que ha contribuido en la formación de muchas generaciones de apóstoles. Estos textos contienen la inspiración original de José Alamano tal como fue concebida y transmitida por él. Por este motivo son considerados textos "sagrados" y no deben ser modificados.

Origen de este libro. Los dos Institutos, al comenzar el tercer milenio, sintieron la necesidad de releer el pensamiento del Fundador despojado de las formas lexicales así como de las expresiones ascéticas y pedagógicas propias de su período histórico. De hecho, algunos argumentos de los que se ocupaba José Alamano o están superados o han sido profundamente modificados por la renovación conciliar y posconciliar. Hoy ya no pueden proponerse de la misma manera, especialmente a los jóvenes, que tendrían muchas dificultades para comprenderlos en todo su significado, al menos con la forma en la que fueron transmitidos por nuestras fuentes.

Partiendo de estas premisas, y como fruto de una reflexión común, las direcciones generales de los Misioneros y las Misioneras de la Consolata decidieron realizar esta obra, confiando su realización a dos miembros de ambos Institutos, con la colaboración de otros más, que sugirieron específicos criterios de trabajo.

Claves de lectura. Para comprender más fácilmente las páginas de este volúmen que, precisamente, es el fruto de una decisión común de ambos Institutos misioneros fundados por José Allamano, es necesario dar algunas indicaciones, a modo de claves de lectura.

a. La fuente principal de la cual fue tomado el material es "La Vida Espiritual", porque en ella está contenida, en modo fiel y ordenado, toda la substancia del pensamiento de José Allamano. Sin embargo, cuando fue considerado útil para completar o volver más comprensible el texto, también se utilizaron algunos párrafos tomados directamente de los tomos de las conferencias, que el p. Sales no había usado.

b. Los Misioneros y las Misioneras de la Consolata estamos unánimemente convencidos de que tanto los tomos de las conferencias como "La Vida Espiritual" siguen siendo las fuentes clásicas en las que se encuentran el pensamiento y las enseñanzas del Fundador, por lo que es necesario recurrir a ellas para comprender mejor y profundizar la inspiración original. De esto se deduce que la presente obra no es una reedición, ni una síntesis o una reestructuración de "La Vida Espiritual", mucho menos de los volúmenes de las conferencias, si-no una nueva presentación del pensamiento de José Allamano pero que elabora su contenido sólo a partir de esas fuentes. Por lo tanto, el autor de estas páginas es el mismo José Allamano. Es él quien nos habla. De esta manera, el lector toma contacto directo con su palabra y su modo de expresarse y, por ende, con su verdadero espíritu.

c. Ha sido realizado un leve retoque lingüístico, ya que José Alamano, al hablar en forma espontánea, usaba el lenguaje simple de quien conversa familiarmente, inclusive con alguna influencia del dialecto piamontés. Sin embargo, se conservaron cuidadosamente tanto la formulación como el estilo original de las expresiones.

d. De las numerosas páginas de "La Vida Espiritual" fueron elegidos temas actuales, después de un cuidadoso discernimiento, para transmitir con fidelidad el genuino carisma de José Allamano a los obreros de la misión del tercer milenio. Por lo tanto, se evitaron argumentos, palabras y expresiones superados por la renovación eclesial, o excesivamente relacionados con las formulaciones teológicas y ascéticas contemporáneas a José Allamano. Pero cuando se han realizado modificaciones lingüísticas importantes, se advierte oportunamente al lector con una nota explicativa a pie de página.

e. Como ya dijimos, el volumen de "La Vida Espiritual" habla en género masculino, no obstante José Allamano haya hablado también al género femenino. Así como en una familia los padres educan tanto a hijos como a hijas en los mismos valores, aun teniendo en cuenta de las diferentes sensibilidades, lo mismo hacía José Allamano con los misioneros y las misioneras. De hecho, daba las conferencias a las dos comunidades por separado, pero con el mismo esquema autógrafo. No trataba argumentos diferentes, porque daba la misma formación misionera tanto a los hijos como a las hijas. Era su forma de expresarse, el tono y las insistencias los que tantas veces cambiaban, como se puede ver en las transcripciones. No estaría mal realizar dos volúmenes como este, uno en género masculino y otro en género femenino, inspirándose en las respectivas conferencias a los misioneros y a las misioneras. Los temas tratados resultarían más o menos los mismos, pero seguramente serían diferentes el clima, la forma de expresarse y las acentuaciones realizadas. Por razones obvias, se decidió reunir todo el material, ofreciéndolo a los hijos y las hijas de José Allamano y a todos los hombres y mujeres que colaboran con ellos. Esto explica por qué en estas páginas el discurso está en general dirigido a todos indistintamente.

f. Con respecto a la metodología, es necesario tener presente que los títulos de los capítulos y de sus subdivisiones no son los originales, sino creados por los responsables de esta edición. Allí donde fue posible los títulos corresponden a frases de José Alamano. Las notas a pie de página son de dos tipos: o presentan a algunos personajes que tuvieron un vínculo particular con José Allamano, o explican el porqué de algunos retoques lingüísticos. En general, en sus manuscritos indicaba muy brevemente la obra de la que tomaba frases de Santos Padres o de autores de ascética. El texto del p. Sales es rico de abundantes notas bibliográficas, a las cuales reenviamos a quien quisiera profundizar científicamente ciertos conceptos. De todos modos, el presente volumen, que no contiene las notas bibliográficas, es acompañado por una bibliografía esencial, y por un índice de las citaciones bíblicas. Por último, un índice analítico. Para facilitar las referencias, se pensó en numerar progresivamente los párrafos principales.

g. Es evidente que el pensamiento de José Allamano es abordable no sólo a través de estas fuentes que contienen sus conversaziones, sino también con la ayuda de otras fuentes publicadas o conservadas en los archivos. Entre las obras publicadas se deben indicar en primer lugar los 11 volúmenes, editados durante los años 1990-2002, con el título "Quasi una vita"[3], a cargo del p. Cándido Bona. Ellos contienen todas las cartas escritas o recibidas por José Allamano, junto a un importante comentario. Además, no es menos importante la selección de las cartas dirigidas sólo a los misioneros y las misioneras, publicadas en un volumen en 2004 a cargo del p. I. Tubaldo, que no posee comentarios. Entre los principales escritos conservados en los archivos se deben señalar las conferencias formativas y las notas para las clases de teología moral a los sacerdotes del convictorio ; diferentes homilías realizadas a los clérigos del seminario mayor diocesano, la explicación del Reglamento, los apuntes para las ceremonias, agendas o "memoriales" sobre la vida del seminario; algunas homilías a los fieles en diferentes circunstancias; por último, documentaciones variadas: tres capítulos para la biografía del tío José Cafasso, una novena a la Consolata, el diario de su peregrinación a Roma y a otras localidades de Italia, etc.

Destinatarios. Los destinatarios privilegiados del pensamiento de José Allamano contenido en esta obra, necesariamente son los misioneros y las misioneras en formación, para los que hoy es difícil, por diferentes motivos, acercarse a los textos integrales de "La Vida Espiritual" y de las conferencias, sin verse en la obligación de tener que recibir siempre explicaciones de sus formadores para comprender mejor su sentido. Evidentemente, también está destinado a los hermanos y hermanas de ambos Institutos, así como a los laicos misioneros de la Consolata. Es indudable que el contenido de este texto, expresión espontánea de la experiencia espiritual de un hombre de Dios, podrá ser útil también a sacerdotes, religiosos, religiosas y a todos los que deseen conocer y vivir su espíritu.

Es nuestro deseo que todos los que se acerquen a las páginas de este libro sientan el deseo de conocer más profundamente a José Alamano, recurriendo a las fuentes completas que las inspiraron.

 

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[1] Desde la Casa Madre (n. del tr.).

[2] A las Hermanas de Ultramar, Hilo de oro, Suplemento de Desde la Casa Madre (n. del tr.).

[3] "Casi una vida" (n.del tr.).